jueves, 23 de abril de 2009

La Crisis Del 94

Causas

La crisis que sufrió México fue causada en gran medida por el TLC (tratado de libre comercio), entró en vigor el 1º de enero de 1994, México en esta época parecía un buen lugar para invertir y fue justamente lo que aprovecho el presidente Carlos Salinas de Gortari para financiar su gobierno, esto se hizo a través de Tesobonos y CETES. Estos bonos eran una especie de deudas a corto plazo, se compraban y vendían en pesos, pero estaban protegidos contra los efectos de una posible devaluación, al cotizarse en dólares, al momento de cambiarlos a pesos se pagaban al tipo de cambio vigente (no tenía razón de ser el hecho de comprar divisa norteamericana si existían otros instrumentos de rendimiento igual o superior). Esto era para prevenir la devaluación. El primero de enero también se creó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lo que fue un gran indicio de que el pais no marchaba tan bien como parecía.
Al darse el tratado de libre comercio las exportaciones de productos aumentaron en un 31%, mientras que las importaciones aumentaron un 9%, esto causó que la producción en México se redujera considerablemente, esto causó que los precios al consumidor aumentaran hasta un 52%.
Otro efecto del TLC fue que México no pudo aumentar sus aranceles (impuestos sobre exportaciones e importaciones) lo cual hubiera ayudado al control de importaciones y exportaciones, con lo cual se pudo haber recuperado la economía del país, México no pudo hacerlo ya que esto era una restricción en el TLC y Estados Unidos se beneficiaba de ello. Durante los años siguientes el mercado mexicano sufrió un periodo en el que se produjo una caída de la actividad económica muy grande, también México cambió de poder a finales de ese año (llegó a la presidencia Ernesto Cedillo) y se tomó la decición de devaluar el peso para afrontar la crisis, como efecto de la devaluación el extranjero decidió retirar su inverción, cobrado los Tesobonos y CETES, pero los bancos de México ya no podían pagarlos (era una cantidad mayor a 50 mil millones de dólares que se convirtieron en deuda externa).
El gobierno había previsto este periodo, pero se decidió no tomar medidas e incluso en un informe, en febrero de 1994, que se centró en la situación económica del país se decidió omitir todo lo referente a la crisis que se presentaba.
El 22 de diciembre el presidente (Ernesto Zedillo) en un discurso explicaba las causas y las medidas que se tomarían para la crisis, pero para esos momentos era muy tarde, la demanda de dólares era mucho más grande que la oferta y ya no se podía cubrir ni con las reservas del país, el peso se había devaluado un 90.1% para estos momentos (el dolar llegó a aumentar su valor hasta un 200%). En el ámbito social, el desempleo creció al igual que la pobreza. Para neutralizar estas dificultades se implementó un programa de ajuste que generó una caída importante de los salarios, al peso se le quitaron tres ceros (es decir que si tu tenías 10000 pesos, con el ajuste solamente tenías 10) . En este mismo discurso el presidente dijo: “Es preciso reconocer que hubo una subestimación del problema, y esa subestimación fue sumamente grave”.
El Programa de Emergencia Económica para revertir los efectos de la crisis tenía tres prioridades: lograr que el déficit en la cuenta corriente se redujera ordenadamente a niveles manejables en el corto plazo; crear las condiciones para una rápida recuperación de la actividad económica y el empleo; y conseguir que el efecto inflacionario de la devaluación fuera lo más reducido y corto posible.
Para cumplir estos objetivos se plantearon estrategias a seguir: acuerdos entre los sectores productivos para evitar presiones inflacionarias, reducción en el gasto público respecto a lo programado; estímulos a la inversión privada en la modernización de la infraestructura; apoyo financiero con recursos internacionales para estabilizar la situación económica.
Los indicadores económicos revelados durante 1995, muestran que las importaciones en México bajaron un 26 por ciento, mientras que las exportaciones crecieron 31 por ciento. México aumentó las tasas de crecimiento del Producto Interno, redujo inflación, y mantuvo las políticas de apertura comercial.
Las reservas de México disminuyeron de 17 a 5 miles de millones de dólares.
Otra medida para salir de la crisis fue la creación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) este sirvió para asumir las carteras vencidas (deudas) dando dinero a los bancos para pagar a los que habían comprado los bonos. En los años siguientes el Fobaproa llegó a ser un mayor problema debido al endeudamiento estatal a largo plazo que conlleva. Además de que mucha gente aprovechó este fondo para meter deudas que si se podían pagar y así quedarse con el dinero.
Para ayudar a México a salir de la crisis se le otorgó un crédito por una cantidad mayor a 50 mil millones de dólares. Los Estados Unidos habían elaborado un conjunto de medidas de rescate, complementarias a las del país. Cabe hacer notar que México liquidó antes de lo acordado, en enero de 1997, la totalidad del préstamo otorgado por el Departamento del Tesoro, habiéndose pagado más de 500 millones de dólares en intereses. Poco a poco el país se fue recuperando y el extranjero volvió a invertir en México.
Como consecuencias de la crisis el sistema financiero mexicano sufrió varias modificaciones. Además de que se dio el “efecto tequila” que fue recesión económica, déficit comercial y de pagos y nuevo endeudamiento sobre el resto de América Latina.

Variabilidad anual a los precios del consumidor (Columna izquierda)

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Efectos

Durante esta crisis los Estados Unidos intervinieron rápidamente comprando pesos del mercado para evitar una mayor depreciación del peso, sin embargo esta medida no era suficiente.
El presidente estadounidense Bill Clinton solicitó al congreso enviar un paquete de rescate. Sin embargo el congreso votó en contra de la aprobación de fondos de rescate. No obstante, algunas personas dentro del Tesoro norteamericano encontraron una vía legal para enviar el rescate por medio del Fondo de Estabilización de Divisas, la cual no requería la aprobación del Congreso de los Estados Unidos.

Así, se enviaron de los Estados Unidos $20 mil millones de dólares, a los cuales se les añadieron casi $30 mil millones más: $17 mil millones del Fondo Monetario Internacional, $10 mil millones del BIS (Bank for International Settlement), mil millones del Banco de Canadá en forma de swaps de corto término y mil millones más provenientes de diversos países latinoamericanos (entre ellas Argentina y Brasil cuyas economías eran severamente afectadas por los efectos de la crisis mexicana).

El dólar se estabilizó a un precio de 6 pesos, y por los siguientes dos años, antes de ser afectado por la Crisis financiera asiática de 1998, se mantuvo entre 7 y 7.7 pesos.
México recurrió a controles estrictos en la política fiscal, continuó con su política de libre comercio y libre flotación. El crecimiento acelerado de las exportaciones amortiguó la recesión, y en menos de 10 meses, la tasa de crecimiento mensual del PIB ya era positiva.

Para 1996 la economía ya estaba creciendo (llegando a un máximo de casi 7% en 1999), y en 1997 México pagó, por adelantado, todos los préstamos de los Estados Unidos. No obstante, los efectos de la crisis, principalmente causados por las altísimas tasas de interés durante los días de la devaluación (que llegaron hasta el 100%), y que provocaron que millones de familias no pudieran pagar sus préstamos e hipotecas, duraron mucho más tiempo.

Los negocios mexicanos que tenían deudas en dólares, o que se confiaron en comprar suministros de Estados Unidos, sufrieron un golpe inmediato, con un despido masivo de empleados y varios suicidios producto de la tensión de las deudas. Negocios cuyos ejecutivos asistieron a las reuniones en las oficinas del entonces presidente Zedillo se ahorraron la pesadilla de la crisis, ya que fueron advertidos, compraron rápidamente una inmensa cantidad de dólares y renegociaron sus contratos. Para empeorar la situación, el anuncio de la devaluación se dio a mitad de semana en un miércoles, y durante el resto de la semana los inversionistas extranjeros huyeron del mercado mexicano sin que el gobierno hiciera ninguna acción para prevenirlo o desalentarlo hasta el siguiente lunes cuando ya todo fue muy tarde.

El error de diciembre causó tanto malestar en la población que Salinas de Gortari no se atrevió a regresar a México durante mucho tiempo .
El incidente también sirvió para hacer claro que su influencia en la administración de Zedillo se había terminado.

Fuera de México, lo que pasó después tampoco fue bueno, la crisis se propagó a otros pasases de Latinoamérica, como Argentina. Así que el pánico de lo que había pasado en México se extendió a otros países, que de la noche a la mañana se vieron escasos de fondos y endeudados a corto plazo.
Krugman (economista y periodista norteamericano) dice “Los pecados económicos de estos países eran muy pequeños para tan graves consecuencias.”

Si bien la crisis es una oportunidad para México de cambiar la economía y sólo podrá fortalecerse si se acelera la redistribución del ingreso, se mejora la educación y se mantienen condiciones favorables mediante la estabilidad macroeconómica y financiera.
Si se toman políticas macroeconómicas imprudentes, guiando a la economía a una crisis económica de gran dimensión se provocan grandes costos en términos de desarrollo, empleo y nivel de vida.






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